A SUS 99 AÑOS AÚN DESPLIEGA SUS DONES Y TALENTOS

Todos los días Lillian Weber, de 99 años, crea un nuevo vestido para una niña necesitada de algún lugar del mundo. Lleva confeccionadas más de 850 prendas y planea llegar a 1000 para mayo de 2015, cuando cumplirá 100 años.

“Ver a las niñas con los vestidos, sonriendo, es muy especial para mí. Me ayuda a seguir adelante después de 99 años. No sé qué hubiera hecho si no hubiera encontrado esto para hacer.”, le comentó Weber a NBC News. En vez de mirar televisión, esta madre de cinco hijos, se entretiene con sus creaciones que ayudan a las más pequeñas.99-años-cosiendo-2

Desde hace tres años, Weber se levanta por las mañanas en su pequeña casa de Iowa (Estados Unidos) y comienza a coser. Descansa un rato al mediodía y le da al vestido los detalles finales por la tarde. Confeccionar cada prenda le lleva aproximadamente cuatro horas, de manera tal que podría hacer más de una por día. Sin embargo, se toma el tiempo necesario para hacer que cada una de ellas sea especial, personalizando cada diseño con un patrón, un aplique o un detalle de costura.

“Creo que es muy importante para estas niñas tener algo distinto”, destaca Weber. “Me imagino a cuatro o cinco de ellas paradas en fila, cada una con un vestido diferente”.

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365 Maratones consecutivos con 64 y 68 años…

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¿Cual es el secreto de este matrimonio para poder hacer lo que otros de su edad no imaginarían ni en sueños?

Una vez más, el hecho de tirar a la basura las viejas estructuras mentales consigue que seamos capaces de conseguir cosas muy diferentes a las que estamos acostumbrados a hacer/ver.

Esta pareja es vegana, que es la práctica de abstenerse del consumo o uso de productos de origen animal. En el sentido más estricto, es una actitud ética caracterizada por el rechazo a la explotación de otros seres sensibles como mercancía, útiles o productos de consumo.

Este impresionante matrimonio de deportistas se despertaba cada día a las 4 de la mañana para sumar más de 15.000 kilómetros en un año. Los maratones los completaron en la región australiana de Tasmania y lo más impactante tras su esfuerzo es que aseguran no estar “agotados, podríamos correr así siempre”.

Durante su intenso año de carreras han vivido un ciclón, un incendio, inundaciones y una tormenta de granizo. El día del granizo aseguran que pararon media hora para tomar un batido de verduras.

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El día estándar de la pareja implicaba levantarse a las 4 a.m. y comer 10 plátanos, un pomelo, y un batido en el desayuno, y luego otros 10 plátanos a las 8 a.m., un batido de verduras a las 9 a.m., una ensalada de frutas al llegar al km 19, tres naranjas en el km 23, antes de terminar a las 4 p.m. y comer un aguacate, zumo de verduras y una ensalada para la cena.

“Las primeras semanas tuvimos algo de dolor, pero luego se hizo cada día más fácil”, reconoce el Señor Murray.

Sus hechos son lo que hacen viejo a un hombre.

 Ovidio  Poeta latino

 

LOS MAYORES Y EL FRIO

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El invierno es una época en la que todos nos resguardamos un poco más de lo normal. El frío, la lluvia, la nieve, la reducción de horas de luz… Tendemos a pasar más tiempo en casa que en otras épocas y es posible que nuestro estado de ánimo merme. Pasamos de hacer muchas actividades fuera de casa a no salir de ella. El invierno puede ser una época especialmente crítica para las personas mayores. Por un lado por la vulnerabilidad que tienen ante ciertas enfermedades. Para ellos una gripe o resfriado supone mucho mayor problema del que nos supone a nosotros. Y como consecuencia de ello el aislamiento que podrían sufrir para evitarlo. Se pensarán dos veces el salir de casa a realizar cualquier tarea o actividad si ese día es especialmente frío o si se encuentran un poco bajos de defensas.

Siendo así, y sabiendo que el pasar mayor número de horas dentro de casa es algo casi obligado podemos programar actividades y visitas para que, a pesar de ser una época gris, se encuentren entretenidos, acompañados y más animados.

La televisión es un gran entretenimiento para la población mayor. Se pasan horas viéndola y es posible que ya tengan localizada su programación preferida. No obstante, se les puede recomendar otras actividades para que sus días invernales no se reduzcan a esta actividad. Además de su propia programación pueden llevarles películas de época, programas antiguos que les gustaban o vídeos de cantantes. De esta manera además de tenerles entretenidos estaremos estimulando su memoria remota.

Manualidades que desarrollen su creatividad. Pintura con diferentes materiales, costura, arcilla…

La compañía es de los mejores entretenimientos que podemos tener las personas. Mantener una conversación agradable además de subir el estado de ánimo estimula las capacidades cognitivas. Se puede animar a que haga llamadas telefónicas a familiares, amigos o vecinos con los que tenga una buena relación, acompañarles a hacer visitas a las casas o residencias en las que viven éstas mismas personas o simplemente quedaros un ratito con ellos para conversar sobre cualquier tema.

El día tiene muchas horas, pero con organización se puede conseguir que nuestros mayores no caigan en el aislamiento y pasividad en estos meses de menos actividad.

Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.
Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán.
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LA CASITA ENCANTADA

Mará Ponce de 78 años construyó una casa con botellas de plástico el cual se convirtió en un hogar encantado, ingeniosamente construido. Es un nuevo foco de admiración en una de las zonas más pobres del Salvador.

Doña María, a diario y desde muy temprano, abre las pequeñas puertas de tablas de madera pintadas de color azul de su pequeña casa que construyó sobre la transitada carretera El Litoral en el cantón El Borbollón, en el departamento de San Miguel, desde donde es visible a todos los automovilistas.

“Bienvenidos a mi casita que es la casita encantada”, dice con una sonrisa que la lleva siempre a flor de labios, como señal inequívoca de su orgullo por la humilde pero bien adornada y nada común casa de no más de diez metros cuadrados.

Las paredes de la curiosa “casita encantada”, como reza un letrero que la mujer colgó a la entrada del hogar que construyó hace cuatro años, están hechas totalmente de pequeñas botellas plásticas.

El techo construido con las mismas botellas está revestido de lámina de zinc “para evitar que se cuele el agua lluvia”.

Las botellas para que se mantengan en su lugar fueron ensartadas en delgadas varas de bambú enterradas en el piso.

El piso de la casa, en cuyo interior la anciana únicamente guarda una mesa con dos floreros y una hamaca para dormir, está tapizado con incontables tapas plásticas o de lata de las botellas y cada una de ellas ha sido pacientemente pintada a mano por la mujer que gusta de cocinar quesadillas (un pan dulce hecho con queso) en pequeños hornos de cemento y tierra.

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Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida.
Pablo Picasso