LAS PERSONAS MAYORES DE SESENTA Y CINCO AÑOS SON “ORO MOLIDO”,

Ella nos dice:
“Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña.
Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.”

La abuela Margarita rezuma sabiduría y poder. Sus rituales son explosiones de energía que hacen muy bien a quienes los presencian y, cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita dentro de ti.

EL AMOR OTOÑAL

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La capacidad de amar y la capacidad de ser amados son las dos condiciones básicas de la calidad de vida del adulto mayor.

Las estadísticas son muy claras, y establece que la mujer enviuda con mayor frecuencia que el varón, lo que implica que tanto en términos absolutos como relativos, hay más mujeres adultas mayores en estado de viudez que varones. Y estos últimos se casan rápidamente, pareciera que toleran menos la viudez que las mujeres, además de tener una oferta mayor para componer una nueva pareja. 

 Por tanto, en el amor otoñal (en las personas adultas mayores) pueden darse situaciones muy variadas, ya que hay una radical diferencia entre un adulto mayor y otro, si está casado o viudo o divorciado o separado o soltero. El amor entre adultos mayores, comprende tantas variables posibles como en la juventud, pero señalaremos algunas variables típicas de esta época de la vida:

El enamoramiento en la tercera edad

Los cambios que produce el enamoramiento en una persona pueden obedecer a la presencia de sustancias químicas.

Del varón y la mujer adultas mayores se espera sensatez, mesura, realismo, serenidad, de acuerdo a los estereotipos vigentes en todas las épocas. Por tanto, el adulto mayor no tiene permiso para enamorarse, según sus hijos, nietos y amigos, y según la sociedad. Enamorarse estaría fuera de lugar. Esta fuerte tradición cultural se ha modificado, por suerte. Ha desaparecido la gerontofilia como desviación sexual, así como la sospecha de que todo anciano varón sobre todo, es más proclive a las parafilias y abusos de niños. Se reconoce que hay adultos mayores de ambos sexos, atractivos, seductores, amables.

 Los amores secretos y unipolares, unilaterales, no son raros sin embargo, a esta edad, y suelen llenar los días y las fantasías de las personas mayores, que pueden transformar en amistades sus amores inconfesos o imposibles. Porque su amor heterosexual se deposita sobre una persona casada o comprometida.

Los matrimonios que sobreviven

Aunque parezca mentira, en los albores del siglo XXI hay personas que se han casado una sola vez y siguen juntos luego de 30, 40, 50 y más años de matrimonio.

De alguna manera, el amor otoñal en cada tipo de las parejas mencionadas adquiere formas diversas: más afectuosa, más amistosa, más sexual, más tierna, más refinada, más espaciada, más profunda, más romántica. Pero por sobre todas las cosas, aunque pueda parecer insípido, el amor otoñal es realista, acepta las arrugas del otro, la sordera, las pequeñas manías, las depresiones peculiares, los gustos preferencias, así como el manejo del dinero cada vez más restrictivo, incluso las infidelidades del pasado son finalmente elaboradas cuando existieron.

Según estadísticas, 50% de las parejas que no son interrumpidas por la viudez, envejecen juntas sin problemas. La otra mitad convive en medio de un infierno pequeño, mediano o grande, con diversos grados de separación y divorcio, bajo el mismo o diferente techo. Una crisis matrimonial frecuente es la provocada por el llamado ‘nido vacío’ cuando los hijos ya adultos se van de la casa para formar un nuevo hogar, casados, unidos o por independizarse.

La nueva realidad es la situación del “nido relleno”, cuando loshijos divorciados, separados o incapaces de financiar su independencia, vuelven al hogar paterno que ya se reorganizó para procesar la ausencia de hijos, y ahora debe reestructurarse, no solo social sino económicamente, lo que no es poco…

Fuente: Síntesis del artículo “Amor otoñal”, publicado en Red Lationamericana de Gerontología, escrito por el Dr. Andrés Flores Colombino;