NUESTRAS DOS ROSAS

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Hasta hace muy poco mi creencia era que el cumplir años era algo así como ir cuesta abajo sin control, acumulando y superponiendo vivencias como si de distintas capas se tratara.

Sin embargo, desde que empecé a trabajar con personas mayores pude ver lo erróneo de esta creencia. Lo de erróneo lo llevan prendido casi todas las creencias que además suelen formar parte de la herencia que nuestros antepasados nos dejaron.

En todo este tiempo he ido comprobando que, según estas personas han ido viviendo, han ido integrando en sí mismas las diferentes edades del ser humano, sin que por ello hayan perdido ninguna de ellas, sino todo lo contrario, las han ido haciendo cada vez mas suyas. Dentro de ellos y ellas se encuentra el niño que fueron y son, el adolescente rebelde, el adulto maduro y ,por supuesto, el sabio anciano que ahora representan.

No obstante, todo eso que yo veía a veces perdía la esperanza de poderlo compartir con los demás, parecía que los de mi alrededor solo percibían al anciano que estas personas mostraban. Pero todo llega en esta vida…

¡Tengo el gusto de presentaros a dos mujeres que además de llevar dentro todas las edades vividas son capaces de exteriorizarlas!

Estas dos mujeres han sido bautizadas por Gerocultorasinfronteras como Las Rosas, en parte por decisión propia y en parte porque es un nombre que las define de los pies a la cabeza.

Nuestras dos Rosas han sido capaces de engatusarnos representando sus diversas edades a la vista de todos. A su lado puedes experimentar la rebeldía del que se olvidó del tiempo, la inocencia del que acaba de llegar a la vida y el olvido de sí mismo del que por fin se dio cuenta de que todo esto es un juego y dejó de identificarse con el papel que le ha tocado, brillando por fin desde su esencia.

¡Gracias a nuestras chicas por entrar en nuestra vida! ¡Sois deliciosas!

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Cuando envejecemos, la belleza se convierte en cualidad interior. Ralph Waldo Emerson

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