NUESTRA NUEVA SECRETARIA…

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NUESTRA NUEVA SECRETARIA...

Hoy queremos presentaros a nuestra nueva secretaria.

Hasta hace poco tiempo Carmen nunca había tocado un ordenador, y ahora, gracias a los talleres de informática impartidos por Gerocultoras sin Fronteras, Carmen a sus 78 años es el deleite de nuestro departamento de administración.

¡Quién nos lo iba a decir…!

En la juventud aprendemos,
en la vejez entendemos.
Marie von Ebner Eschenbach

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CUANDO LA SOLEDAD NO ES ELEGIDA

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La soledad no elegida lleva en sus entrañas algunos elementos propios de enfermedades. La soledad en la vejez, contiene, además, la crudeza de los años que no regresan y la imposibilidad de instalarse en la corriente de la modernidad. La dureza de esas certezas excluye. Podríamos decir que son minoría los ancianos felices.
La exclusión es un fenómeno doloroso que exacerba los sinsabores de los achaques y la realidad del tiempo que nunca regresa.

Esperanza de vida no es sinónimo de calidad de vida. Muchos se ufanan por la primera; muchos se preocupan por la segunda: pocos ancianos son felices y pocas sociedades y familias tienen espacios ad hoc para ellos. Quizás los ancianos de antaño eran más felices que los actuales porque su ancianidad y su muerte llegaban primero. Cicerón, por ejemplo, reflexionaba y escribía sobre la (su) vejez cuando rondaba los sesenta.

La soledad no elegida apabulla. La sociedad debe retomar el asunto de la vejez. En algunas sociedades, como la oriental, suele apreciarse más la sabiduría de los ancianos. La soledad y la marginación pueden ser peores que la muerte. La soledad en la vejez puede ser más letal que todas las muertes.

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Por eso, desde gerocultoras sin fronteras queremos llevar esa mano amiga que tanta les falta hace. En esta ocasión os presentamos a Jesús López nuestro primer caballero, al que estamos intentando encontrar una princesa que llene sus momentos de soledad…

Envejecer es todavía el único medio que se ha encontrado para vivir mucho tiempo.

Charles Agustin Sainte-Beuve (1804-1869) Escritor y crítico literario francés. 

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LA DANZA Y LA LARGA VIDA

Practicar algún baile puede llegar a ser tan eficaz como un entrenamiento de aeróbic. El baile es una buena alternativa al gimnasio

El baile moviliza grandes grupos musculares, algo que resulta muy positivo para diferentes enfermedades especialmente las patologías osteoarticulares, mejorando aspectos como la flexibilidad, la fuerza y la resistencia.
Y es que el baile no sólo es una buena forma de combatir la obesidad y quemar calorías: representa un gran beneficio para las personas con problemas de rigidez articular o circulatorios, ya que estimula el flujo sanguíneo y el funcionamiento del sistema circulatorio.

La base de la danza es la confluencia de movimiento, equilibrio, ritmo y representación gestual. La danza es la actividad que requiere mayor sincronización y el ejercicio colectivo más sincronizado que existe.

Para muestra aquí tenemos a Sarah Paddy Jones que a sus 76 años sigue bailando como cuando tenía 30

LAS PERSONAS MAYORES DE SESENTA Y CINCO AÑOS SON “ORO MOLIDO”,

Ella nos dice:
“Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña.
Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.”

La abuela Margarita rezuma sabiduría y poder. Sus rituales son explosiones de energía que hacen muy bien a quienes los presencian y, cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita dentro de ti.

EL AMOR OTOÑAL

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La capacidad de amar y la capacidad de ser amados son las dos condiciones básicas de la calidad de vida del adulto mayor.

Las estadísticas son muy claras, y establece que la mujer enviuda con mayor frecuencia que el varón, lo que implica que tanto en términos absolutos como relativos, hay más mujeres adultas mayores en estado de viudez que varones. Y estos últimos se casan rápidamente, pareciera que toleran menos la viudez que las mujeres, además de tener una oferta mayor para componer una nueva pareja. 

 Por tanto, en el amor otoñal (en las personas adultas mayores) pueden darse situaciones muy variadas, ya que hay una radical diferencia entre un adulto mayor y otro, si está casado o viudo o divorciado o separado o soltero. El amor entre adultos mayores, comprende tantas variables posibles como en la juventud, pero señalaremos algunas variables típicas de esta época de la vida:

El enamoramiento en la tercera edad

Los cambios que produce el enamoramiento en una persona pueden obedecer a la presencia de sustancias químicas.

Del varón y la mujer adultas mayores se espera sensatez, mesura, realismo, serenidad, de acuerdo a los estereotipos vigentes en todas las épocas. Por tanto, el adulto mayor no tiene permiso para enamorarse, según sus hijos, nietos y amigos, y según la sociedad. Enamorarse estaría fuera de lugar. Esta fuerte tradición cultural se ha modificado, por suerte. Ha desaparecido la gerontofilia como desviación sexual, así como la sospecha de que todo anciano varón sobre todo, es más proclive a las parafilias y abusos de niños. Se reconoce que hay adultos mayores de ambos sexos, atractivos, seductores, amables.

 Los amores secretos y unipolares, unilaterales, no son raros sin embargo, a esta edad, y suelen llenar los días y las fantasías de las personas mayores, que pueden transformar en amistades sus amores inconfesos o imposibles. Porque su amor heterosexual se deposita sobre una persona casada o comprometida.

Los matrimonios que sobreviven

Aunque parezca mentira, en los albores del siglo XXI hay personas que se han casado una sola vez y siguen juntos luego de 30, 40, 50 y más años de matrimonio.

De alguna manera, el amor otoñal en cada tipo de las parejas mencionadas adquiere formas diversas: más afectuosa, más amistosa, más sexual, más tierna, más refinada, más espaciada, más profunda, más romántica. Pero por sobre todas las cosas, aunque pueda parecer insípido, el amor otoñal es realista, acepta las arrugas del otro, la sordera, las pequeñas manías, las depresiones peculiares, los gustos preferencias, así como el manejo del dinero cada vez más restrictivo, incluso las infidelidades del pasado son finalmente elaboradas cuando existieron.

Según estadísticas, 50% de las parejas que no son interrumpidas por la viudez, envejecen juntas sin problemas. La otra mitad convive en medio de un infierno pequeño, mediano o grande, con diversos grados de separación y divorcio, bajo el mismo o diferente techo. Una crisis matrimonial frecuente es la provocada por el llamado ‘nido vacío’ cuando los hijos ya adultos se van de la casa para formar un nuevo hogar, casados, unidos o por independizarse.

La nueva realidad es la situación del “nido relleno”, cuando loshijos divorciados, separados o incapaces de financiar su independencia, vuelven al hogar paterno que ya se reorganizó para procesar la ausencia de hijos, y ahora debe reestructurarse, no solo social sino económicamente, lo que no es poco…

Fuente: Síntesis del artículo “Amor otoñal”, publicado en Red Lationamericana de Gerontología, escrito por el Dr. Andrés Flores Colombino;

LA DIETA VEGETARIANA FAVORECE LA LONGEVIDAD

Dieta muy baja en proteínas demora la diálisis en los ancianos

NUEVA YORK (Reuters Health) – En los adultos mayores no diabéticos con fallas renales, la ingesta de una dieta suplementaria muy baja en proteínas puede posponer el comienzo de la diálisis, según reveló un informe italiano.

“Imaginarse que el 25 por ciento de los pacientes ancianos (…) puede ser tratado con esta dieta, sugiere que se puede ahorrar una cantidad tremenda de dinero”, dijo a Reuters Health el doctor Giuliano Brunori, de la Spedali Civili di Brescia.

Brunori y sus colegas investigaron la seguridad y eficacia de una dieta muy baja en proteínas para reducir los síntomas de fallas renales y posponer el comienzo de la diálisis en pacientes de 70 años o más con enfermedad renal crónica, avanzada al punto en que hubieran iniciado el tratamiento.

Los investigadores asignaron la dieta a 56 pacientes y otros 56 comenzaron la diálisis.

La dieta de intervención fue vegetariana, con no más de 0,3 gramos de proteínas por kilo de peso corporal diario, pero complementada con aminoácidos y vitaminas esenciales.

Durante los dos años siguientes, 40 de los pacientes tratados con la dieta de muy bajo nivel de proteínas tuvieron que empezar la terapia de diálisis, pero la misma fue demorada un promedio de 9,8 meses tras el inicio de la dieta, informaron los investigadores en American Journal of Kidney Diseases.

Las tasas de supervivencia a un año no difirieron significativamente entre los grupos de diálisis y de dieta, con un 83,7 y un 87,3 por ciento respectivamente, indicaron los resultados.

El grupo de la dieta muy baja en proteínas tenía muchas menos internaciones y días de hospitalización que los del grupo de diálisis, señalaron los investigadores, incluso después de los ajustes por diferencia de edad.

En los pacientes renales ancianos sin muchos otros problemas de salud, “la dieta no induce a la desnutrición y no amenaza la vida”, dijo Brunori. “La hospitalización es más baja y puede reducirse la carga de los pacientes y las familias”, agregó.

“Además”, concluyó Brunori, “queremos verificar la viabilidad de esta dieta en pacientes menores de 70 años”.

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/s…ory_49671.html

TAMBORES FRENTE AL OLVIDO ( KOLDO ALDAY)

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El misterio nos sobrepasa por doquier. Avanzamos por la vida rumiando preguntas cuyas respuestas sabemos que no podremos hallar en ningún manual al uso. La ciencia absolutamente nada nos dice, por ejemplo, de la real constitución del ser humano, de sus diferentes cuerpos y cometidos de éstos. La ciencia oficial aún no considera ese postulado y las numerosas cuestiones relativas por ejemplo a las enfermedades mentales, que podrían, a partir de esa premisa, comenzar a aclararse. Los principios fundamentales de la ciencia oculta o sabiduría arcana van sin embargo progresando en muchos ámbitos. Mientras llega la hora de las definitivas nupcias de ciencia y espiritualidad, siempre nos quedará la posibilidad de compartir inquietudes.

Desconozco el sentido que tiene permanecer con cuerpo en la tierra y a la vez estar fuera, ausente, no se sabe dónde. Al atravesar los puertos nevados, al rastrear con la esponja una piel gastada, al hacer kilómetros y kilómetros junto al mar empujando la silla de ruedas…, me he hecho muchas veces esa pregunta. He explorado posibilidades, pero no he encontrado aún una respuesta absolutamente convincente a esos ojos idos. Escruto de cerca su mirada y trato de averiguar con quién me hallo, si él mora aún tras esa mirada despistada. ¿Partió ya el alma de mi padre o está aún ahí, tras esas pupilas, gobernando aún ese cuerpo grande, inamovible? ¿Con quién hablo cuando una vez al mes me coloco ante ese ser tan querido como, en su nueva faz, desconocido?

No sé lo que es el Alzheimer. Desconozco las razones profundas de esa postrera amnesia, de ese período a veces largo de letargo. Ignoro por qué a unos seres llega el olvido y a otros no, por qué la Vida mantiene un cuerpo vivo sin capacidades mentales. ¿Cuál es la razón de ese respirar, si aparentemente no hay experiencia, ni evolución alguna, si entendemos que todo en la tierra permanece bajo la ley superior de la economía? ¿Será que la única economía que pretende la Vida evitar es aquella de la ternura, de las caricias, de los abrazos…? ¿Querrá que nos prodiguemos en ella?

Declaro ignorancia y sería presuntuoso por mi parte presentar conclusiones al respecto. Sin embargo escribir es también ejercicio de esbozar conjeturas, de compartir buena nueva, respuestas imbuidas de esperanza. Algo encontré ayer en mitad del estruendo. La música de la tamborrada inundaba las calles de un Donosti empapado por la lluvia. Enfundados en nuestros plásticos fuimos al corazón de la fiesta. Mi padre recobró vida en las estrechas calles de la Parte Vieja. Hay música que puede ser interruptor, que puede despertar de forma súbita lo que aparentemente se halla aletargado. No sé las razones del Alzheimer, pero sí reconozco que por contemplar esa escena valían la pena los sinsabores, los viajes de invierno y los puertos atestados de nieve. ¿Qué detonaron en él esos tambores, que se puso a agitar sin parar las manos? La gente se paraba, le sacaba fotos, sorprendida por la repentina vitalidad de un hombre tan mayor sobre la silla de ruedas.

En el principio era el sonido, pero en el final parece que también. Cuando incluso la mirada se apaga, en los últimos días igualmente pareciera reinar el sonido y su potencial siempre liberador. El “aita” había olvidado casi todo, pero la marcha de San Sebastián, permanecía anclada en algunas células de su deteriorado cerebro. Yo creí que se le había borrado el encerado de su mente cansada, pero el recuerdo tiene pasadizos que no controlamos y la vida tiene razones que se nos escapan. No sé nada del Alzheimer, pero quizás tenga su razón de ser; quizás para darnos una oportunidad de servicio, quizás para unirnos aún más quienes nos estrellamos contra esa mirada ausente, quizás para poder acunar al niño que nunca tuvimos… No lo sé, pero yo fui feliz ayer con mi padre bajo la lluvia incesante, en mitad del estruendo de una tamboreada que nunca olvidaré. Fuimos con una compañía, viajamos juntos a través del tiempo en una misma música. Volamos al pasado, pero también al futuro, al ayer que nos unía en un mismo y ancestral latido militar, al futuro en el que los tambores despertarán a la vida, nunca ya más al odio y a la muerte.  

El corazón anciano tiene razones para latir que aún nos son ocultas. Esos brazos agitados con nervio manifestaban que aún le quedaba a nuestro padre tamborrada con la que vibrar, música a la que abandonarse, orquesta para gobernar. Él olvidó los afluentes del Ebro y muchas sentencias en latín; él ya no acierta con las cuentas, ni firma cheques, pero es capaz de dirigir la marcha de San Sebastián con sus manos vibrantes de energía. Mi padre no tiene Alzheimer, sólo acceso de nostalgia. Sólo se apeó del mundo y su música estridente. Cumplió sobradamente con sus deberes en vida y ahora es libre de quedarse con la marcha inolvidable de su ciudad, con las gratas melodías de antaño.

Koldo Aldai, 22 enero 2013

¿Qué tipo de niño vive en el interior de nuestros ancianos?

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Es casi imposible efectuar un estudio como éste: seguir la pista a personas desde la infancia hasta la vejez para observar sus hábitos y maneras de ser con el fin de averiguar cuáles son mejores para conservar la salud a largo plazo. Casi imposible, pero se logró. El Proyecto Longevidad, libro escrito por los psicólogos Howard Friedman y Leslie Martin, incluye consejos para alargar la vida derivados de un estudio que se inició en 1921 y siguió a 1.500 niños y niñas por un lapso de hasta 80 años.

“La mejor manera de saber por qué algunas personas gozan de cabal salud en la edad avanzada mientras que otras mueren prematuramente es seguirles la pista durante toda la vida”, señala Friedman. Los resultados del estudio echaron por tierra muchas creencias arraigadas. El experto comparte aquí los hallazgos más sorprendentes del estudio… y los consejos más útiles:

● La jovialidad no dura.

“El elemento clave para predecir una vida larga fue uno que jamás imaginamos: la dedicación. No fueron siempre los niños más alegres los que vivieron muchos años, sino los que cumplían con sus tareas escolares, y cuyos padres decían de ellos: ‘Tiene una buena cabeza sobre los hombros’. Adquirieron pautas de conducta saludables y luego las mantuvieron. Las personas que de niñas no eran dedicadas pero que se volvieron más responsables en la edad adulta también vivieron muchos años”.

● La felicidad es un efecto, no una causa.

“Siempre se ha dicho que las personas felices son más sanas. La gente piensa que la felicidad da buena salud, pero no encontramos eso. Lo que da salud y dicha es tener un empleo que uno disfrute, una buena cultura, una relación de pareja positiva y estable, y el trato cordial con otras personas”.

● El estrés no es tan malo.

“Todo el tiempo nos advierten sobre los peligros del estrés, pero las personas que se dedicaban con más empeño a lograr metas se conservaron más saludables y vivieron más años. No es bueno sentirse abrumado por el estrés, pero las personas más longevas no fueron aquellas que intentaron relajarse o jubilarse pronto, sino las que aceptaron retos y perseveraron hasta superarlos”.

● Vincularse con la gente adecuada.

“Para volverse más saludable, lo mejor que uno puede hacer es pensar en la clase de personas con las que pasa el tiempo. Si lo hace con personas que ayudan a otras, se vuelve más responsable consigo mismo: tiene una razón para levantarse cada día, así que no se desvele ni beba mucho. Uno de los secretos de la longevidad es integrarse a grupos sociales y elegir aficiones o empleos que lo lleven de forma natural a pautas de conducta y actividades más sanas. Es una manera gradual pero eficaz de cambiarse a sí mismo”.