PERROS QUE AYUDAN A NUESTROS MAYORES

Los perros son los mejores amigos del hombre, también es así con las personas que sufren Alzheimer u otras demencias.
Con estos dos Golden Retriever Dependentia trabaja en residencias de ancianos. Los perros ayudan a realizar terapias de estimulación cognitiva para mejorar la atención, la memoria, el lenguaje, la psicomotricidad, y sobretodo, la motivación y aspectos emocionales, que son muy importantes para las personas en situación de dependencia.

LA PROFESORA DE YOGA MÁS ANCIANA DEL MUNDO

Tao Porchon-Lynch tiene 94 años y continúa enseñando yoga a todos los que quieran aprender.
Ha sido nombrada la profesora de yoga más antigua del mundo por los Guinness World Records y no tiene planes de retirarse.
Dice: “Seguiré enseñando yoga hasta que no pueda respirar más entonces, me iré volando hasta el siguiente planeta … me encanta el yoga, me alegra el día y hace felíz a todo el mundo.”
Era una niña cuando descubrió el yoga en su país natal, India.
Ha sido modelo, actriz, bailarina de competición e incluso, marchó junto a Gandhi en dos ocasiones.
Comenzó a enseñar yoga hace 61 años y considera a sus 400 estudiantes de yoga, como sus “niños”.
¿Cuál es su secreto para mantenerse joven y ágil?
“El yoga y la danza son una energía que vive dentro de mí”

 

.El elixir de la eterna juventud está escondido en el único lugar en donde a nadie se le ocurre buscar, en nuestro interior.
F. Javier González Martín

EL HOMBRE MÁS LÓNGEVO DEL PLANETA

No habla español, sólo Aymara, vive a 4,000 metros de altura, se alimenta con lo que él mismo cultiva y bebe agua de los Andes. No sabe cuántos años tiene, pero el gobierno de su país los certifica. Es el hombre más longevo del planeta.

Pensamos encontrarlo tumbado en una cama y con los extravíos mentales que trae la vejez, pero bajó de la pendiente montañosa por un sendero pedregoso sin bastón, saludó con la mano, se sentó en una roca y comenzó a conversar amigablemente.
Se llama Carmelo Flores Laura y cumplió 123 años el 16 de julio, es indígena aymara y vive en una aldea de los Andes bolivianos a 4,000 metros sobre el nivel del mar. Toda su vida comió alimentos naturales que él mismo cultivó.
El Registro Cívico de Bolivia dice que Flores es el hombre más longevo del país y que sus documentos son válidos. Según el libro Guinness de récords la persona viva más anciana del mundo es la japonesa Misao Okawa, de 115 años, mientras que la persona más longeva de la historia fue la francesa Jeanne Calment que murió en 1997 a los 122 años y 164 días.

“Siempre camino así nomás, solito, ando con los animales (por el cerro). No comía ni fideos, ni arroz, sólo cebada; cultivaba papa, habas… ahora hay de todo para comer”, dice Flores. A veces siente dolor de cabeza y estómago, sobre todo cuando come fideos, y recuerda haber consultado un médico en su juventud.
Vive en una cabaña de adobe con techo de paja y suelo de tierra como casi ya no existen en el altiplano. Bebe agua que baja de la cordillera. Hace tres años tiene electricidad y un baño, aunque él está habituado a usar el descampado. Algunas veces cocina en fogón que atiza con paja y en ollas de barro.
“Tenía ovejas y comía algunas,… debo tener cien años o más”, dice, pero sus recuerdos son vagos. En su juventud se alimentaba de carne de zorro que cazaba, ahora casi desaparecido, y dice que le gusta la carne de cerdo. Todavía lamenta la muerte de su esposa hace más de 10 años.
Flores tuvo tres hijos de los cuales sólo vive el menor de 67 años; tiene 40 nietos y 19 bisnietos pero la familia se halla dispersa.
No habla español, sólo aymara, pero su voz es firme. Es menudo y no usa lentes. “Un poco oscuro veo, antes tenía buena vista”.  Escucha poco, hay que hablarle al oído, no tiene dientes pero mastica con las encías todo el tiempo hojas secas de coca, como todos los indígenas de la región, para despejar el cansancio y aguantar el hambre.
A su alrededor todo parece detenido en el tiempo: algunos campesinos hacen chuño -papa deshidratada y congelada- y otros roturan la tierra con yuntas de bueyes para la próxima siembra mientras los asnos rebuznan junto a vacas y ovejas. La mayoría son ancianos y personas mayores, los jóvenes prefieren marcharse del lugar.
Fuente: El Mensajero.
Saber envejecer es una obra maestra de la sabiduría, y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir. Henri Frédéric Amiel

NUESTRAS DOS ROSAS

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Hasta hace muy poco mi creencia era que el cumplir años era algo así como ir cuesta abajo sin control, acumulando y superponiendo vivencias como si de distintas capas se tratara.

Sin embargo, desde que empecé a trabajar con personas mayores pude ver lo erróneo de esta creencia. Lo de erróneo lo llevan prendido casi todas las creencias que además suelen formar parte de la herencia que nuestros antepasados nos dejaron.

En todo este tiempo he ido comprobando que, según estas personas han ido viviendo, han ido integrando en sí mismas las diferentes edades del ser humano, sin que por ello hayan perdido ninguna de ellas, sino todo lo contrario, las han ido haciendo cada vez mas suyas. Dentro de ellos y ellas se encuentra el niño que fueron y son, el adolescente rebelde, el adulto maduro y ,por supuesto, el sabio anciano que ahora representan.

No obstante, todo eso que yo veía a veces perdía la esperanza de poderlo compartir con los demás, parecía que los de mi alrededor solo percibían al anciano que estas personas mostraban. Pero todo llega en esta vida…

¡Tengo el gusto de presentaros a dos mujeres que además de llevar dentro todas las edades vividas son capaces de exteriorizarlas!

Estas dos mujeres han sido bautizadas por Gerocultorasinfronteras como Las Rosas, en parte por decisión propia y en parte porque es un nombre que las define de los pies a la cabeza.

Nuestras dos Rosas han sido capaces de engatusarnos representando sus diversas edades a la vista de todos. A su lado puedes experimentar la rebeldía del que se olvidó del tiempo, la inocencia del que acaba de llegar a la vida y el olvido de sí mismo del que por fin se dio cuenta de que todo esto es un juego y dejó de identificarse con el papel que le ha tocado, brillando por fin desde su esencia.

¡Gracias a nuestras chicas por entrar en nuestra vida! ¡Sois deliciosas!

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Cuando envejecemos, la belleza se convierte en cualidad interior. Ralph Waldo Emerson

BAILANDO LA VIDA

Esta jovencita a sus 88 años aún sigue disfrutando de su vida.

¡Cuantos jóvenes quisieran tener tanta conexión con su cuerpo!

¡Felicidades bailarina!

 

El elixir de la eterna juventud está escondido en el único lugar en donde a nadie se le ocurre buscar, en nuestro interior.
F. Javier González Martín